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Visión ciega
Peter Watts
El 13 de febrero de 2082, más de 65.000 sondas de origen desconocido aparecieron alrededor de la Tierra, dispuestas en una red esférica para cubrir toda la superficie del planeta. Con un destello simultáneo, se desintegraron en la atmósfera... y enviaron una señal al espacio. Alguien acababa de hacernos una foto.
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El espejo de bronce
Delia Sherman
En Albia, una tierra surgida de las baladas de los trovadores, se entrecruzan los destinos de tres personas: William, que apareció una noche junto al palacio real de Albia, mojado y magullado, buscando cobijo; Margaret, la Hechicera de la Torre de Piedra, dueña de los vientos, señora y esclava de su espejo mágico de bronce; y Lionel, rey de Albia, un joven rubio y apuesto, indeciso y vulnerable.
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El corcel
Carol Emshwiller
Ganadora del premio Philip K. Dick. Una narración original y perturbadora en la que, después de la invasión y sometimiento de la Tierra, los alienígenas crían a los humanos para servirles como monturas, hasta lograr mediante cruces y condicionamiento diversas razas especializadas. Charley es un corcel feliz de servir a sus amos, pero la aparición de su padre, un semental fugado a las montañas, le pondrá ante el dilema de elegir la libertad.
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Trilogía del Imperio
Isaac Asimov
Entre las novelas de Robots y la serie de la Fundación se encuentra la Trilogía del Imperio: Polvo de estrellas, Las corrientes del espacio y Un guijarro en el cielo. Tres clásicas obras de Isaac Asimov donde se trazan los inicios de la expansión humana por la Galaxia hasta llegar al auge del Imperio Galáctico con capital en Trantor.
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Nova Swing
M. John Harrison
Grandes naves de turismo cubren las distancias entre las estrellas. Todo está ahí fuera y todo está en venta. Se puede conseguir un cuerpo nuevo. Se puede conseguir un yo nuevo. Uno puede ser cualquier cosa que elija... salvo en la zona prohibida de Saudade, donde, hace una generación, comenzaron a caer a la tierra pedazos del Canal Kefahuchi y elegir ha dejado de ser una opción.
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Camino sin retorno
Andrzej Sapkowski
Lo recuerdo, pensó Geralt, lo recuerdo. Sí, allí, en las escaleras resbaladizas por la sangre del castillo de Rhys-Run, donde lucharon hombro con hombro, él y ella, el Lobo y la Gata, dos máquinas de dar muerte, inhumanas en su rapidez y crueldad porque los habían arrastrado hasta el final, enloquecidos, apoyados contra la pared.
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